Cliente: Barcelona City Council
Localización: Barcelona, Spain
Año: 2016
Superfície del Área: 2.312 m2
Diseño y Dirección Creativa: Ignasi Llauradó
Equipo: Paulina Calcagno, Sebastián Pereira, Laia Freixes, Cristina Anglès, Fran Rodríguez, Jordi Rins
Fotografía: Aitor Estevez
Servicios: Interior Design, Product Design, User Wellness, Technology Integration, Branding & Graphic design
Press clipping:
plataformaarquitectura.cl
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veredes.es
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distritooficina.com
barcelonarchitecturewalks.com
archdaily.cn

Desde el pasado a toda velocidad

El Canódromo es un edificio racionalista diseñado por el arquitecto catalán Antoni Bonet i Castellana en 1961 en Barcelona. Tras su restauración en 2016, deardesign ganó el concurso para liderar el diseño interior y de mobiliario, imagen corporativa y señalética.

El reto de diseño fue adaptar las infraestructuras de un antiguo estadio de galgos a su nueva función como espacio dinámico para start-ups y compañías tecnológicas en el marco del sector cultural y creativo.

La idea central de diseño fue respetar y honrar la bella arquitectura del Canódromo y a la misma vez desarrollar un concepto de oficina moderna y flexible que promoviera la interacción entre los usuarios.

 

La identidad visual hace referencia a velocidad, movimiento, progreso y tecnología, el resultado gráfico es la descomposición irregular de la tipografía corporativa. Se emplearon elemento cálidos como la madera para contrastar con las estructuras existentes y hacer que el espacio resultase así más confortable y agradable. La intención del Parque de Investigación Creativa es actuar como un espacio de referencia en la ciudad y ser identificado en el panorama cultural internacional. De ahí su fuerte identidad visual.

Basada en conceptos de velocidad y movimiento, la imagen corporativa del edificio combina la huella del uso de los galgos en el pasado y su nueva función como Parque de Investigación Creativa.

En cuanto a la señalización numérica, empleamos el mismo concepto de movimiento, a modo de elemento recordatorio (el número que llevaban los galgos), y rindiendo a su vez un homenaje al edificio ‘Canódromo Meridiana’, una parte de la memoria histórica del barrio.

El hecho de respetar la huella de galgo no aplica únicamente a la señalética y gráficos sino que afecta también al diseño interior. Se respetó el diseño original de los arquitectos Antonio Bonet y Josep Puig, Premio FAD en 1964, y se combina con mobiliario escogido y también diseñado ad hoc así como elementos decorativos.

El Parque de Investigación Creativa es un espacio abierto a la investigación y a la creatividad. Un lugar para la ciudad y los ciudadanos. Se sugirió la inclusión de intervenciones tecnológicas, así los vecinos del distrito podrían experimentar el edificio de primera mano, convirtiéndose así en un punto de encuentro que fuera más allá de lo profesional.